Violencia Estructural y Pobreza
Guatemala presenta una de las tasas más altas de desnutrición crónica infantil en el mundo. Según datos de UNICEF y la Encuesta Nacional de Salud Materno Infantil (ENSMI 2015, actualizada con proyecciones 2022) indica que; aproximadamente el 46.5% de los niños menores de 5 años sufren desnutrición crónica, en áreas rurales e indígenas, la cifra asciende a más del 65%.
Los Derechos Humanos Vulnerados son entre ellos; Derecho a la alimentación, (Art. 25 de la Declaración Universal de Derechos Humanos), Derecho a la Salud, (Art. 12 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales), Derecho a la igualdad y no discriminación, (Constitución de Guatemala, Art. 4), Derecho a la niñez a un desarrollo pleno, (Convención sobre los Derechos del Niño, Art. 27).
La desnutrición crónica infantil puede considerarse una forma de violencia estructural porque es el resultado de estructuras sociales, económicas y políticas que excluyen a ciertos grupos impidiéndoles acceder a alimentos, salud, agua potable y educación. Nos es un hecho aislado, sino una consecuencia evitable de la desigualdad.
Las instituciones del Estado que deberían de garantizar el derecho a la alimentación y salud de los niños, son;
· Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (MSPAS).
· Ministerio de Desarrollo Social (MIDES).
· Secretaría de Seguridad Alimentaria y Nutricional (SESAN).
· Ministerio de Educación (MINEDUC), en lo referente a alimentación escolar.
Las limitaciones estructurales que perpetúan este problema son;
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