“Mi campaña contra la violencia”
El daño psicológico que causo una llamada anónima.
"La violencia no es solo matar a otro. Hay violencia cuando usamos una palabra denigrante, cuando hacemos gestos para despreciar a otra persona, CUANDO OBEDECEMOS PORQUE HAY MIEDO. La violencia es mucho más sutil, mucho más profunda"
Jiddu Krisshnamurti, pensador indio
La Violencia Cibernética o digital conocida también como violencia digital; es la forma más habitual de ejercer violencia machista y en este caso los maltratadores utilizan las tecnologías. Lamentablemente este tipo de violencia afecta principalmente a mujeres, adolescentes, niñas y personas LGTB.
Algunos ejemplos de violencia Cibernética o digital son:
veamos el siguiente video
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Violencia Cibernética o Digital
Muchas de las consecuencias de este tipo de violencia son:
- Ansiedad y depresión.
- Baja autoestima y pérdida de confianza.
- Aislamiento social.
- Trastornos de estrés postraumáticos.
- Sentimientos de impotencia y falta de control.
- Deterioro de la vida social.
- Impacto en la vida profesional y académica.
- Impacto en la salud física.
- Derecho a la Libertad de Expresión.
- Derecho a la Privacidad.
- Integridad personal.
- Seguridad.
La violencia digital no es un juego. Duele. Y duele de maneras que muchos no imaginan. Genera ansiedad, depresión, te roba la confianza en ti mismo y te hace sentir que no vales nada. A veces, incluso te lleva a aislarte, a no querer hablar con nadie, a sentir que el mundo entero está en tu contra. Es como cargar un peso invisible que te aplasta poco a poco.
Lo más duro es que, con cada ataque, se rompen derechos que deberían ser sagrados: el derecho a nuestra privacidad, cuando comparten lo que no les pertenece; el derecho a la libertad de expresión, cuando nos hacen callar a la fuerza; el derecho a nuestra integridad, porque las palabras hieren tan profundo como un golpe; y el derecho a la seguridad, porque nadie debería vivir con miedo cada vez que enciende su celular.
Esto no queda en una pantalla: afecta la escuela, el trabajo, las amistades, la salud, la vida entera. Y cuando alguien sufre violencia digital, no solo pierde la paz… muchas veces también pierde las ganas de soñar, de luchar, de ser.
Yo creo que necesitamos detenernos y pensar: ¿qué transmito con mis palabras? ¿Estoy construyendo o destruyendo? Porque detrás de cada perfil, hay un ser humano como yo, con emociones, con sueños y con fragilidades.
La violencia digital no debe ser normal. Todos podemos hacer que internet sea un lugar más humano, más justo y más seguro. Basta con recordar algo tan sencillo como poderoso: del otro lado de la pantalla hay un corazón que merece respeto.

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